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Navidad

Decimocuarto año, me desperté como hacia cada mañana sin ninguna expectativa de realizar algo nuevo para mí. Todos los años anteriores terminaban igual,

entonces ¿Porque esta vez no iba a terminar igual? Todas las personas a mi alrededor actuaban de forma distinta este día, cada uno realizaba diferentes tareas las

cuales eran: colocar adornos en las paredes, colgar calcetines en la chimenea, ordenar el belén, preparar la mesa con los alimentos apropiados, elegir la música y preparar la cubertería y bebidas en la, mesa no entendía el motivo, pero para mí todo consistía en cerrar los ojos y abrirlos pasadas muchas horas, mis ojos eran

testigo de las acciones hechas por la gente que no paraba de moverse, mi interior deseaba mostrar la emoción de los demás, pero mi mente no creía que ellos

tuviesen derecho a hacerlo ni que yo tuviese derecho a hacerlo.

 

Mi personalidad no funcionaba así, pues mis creencias eliminaban las posibilidades de creer que el hecho de cambiar de tiempo, eliminaría todo lo negativo que se

había hecho para no repetirlo, me marche a la calle para alejarme de tanta alegría y movimiento porque no podía aguantarlo. Al mismo tiempo que me alejaba, me

encontré con escenas muy diferentes a las que yo estaba acostumbrado a vivir.

 

Construcciones hechas con madera dañada y chapas de metal, todo junto formaban pequeños refugios para quienes no tenían hogar, parte de los habitantes de

las calles eran grupos familiares, algunas pedían limosna, llorando y/o temblando por las condiciones climáticas por la falta de calor y alimento.

 

Lo que veía contradecía las situaciones que se contemplaba en mi hogar.

Después de horas caminando sin dirección decidí regresar a mi casa, la decoración que presentaba era muy alegre y colorida ¿Realmente tenía sentido la navidad?

Jamás me había hecho esa pregunta hasta aquel momento. Varias canciones diferentes comenzaron a sonar una detrás de la otra, todas juntas entraron en mis

oídos y junto a cada nota musical se unían los canticos alegres, aún con lo que escuchaba, no podía sentir o mismo que los demás, solo podía pensar en todo el resto de los que vivían en la misma zona que mi familia y en las duras condiciones que tenían que afrontar cada día.

 

A pesar de las cosas negativas que sentía, intentaba unirme a las celebraciones para no romper las alegrías presentes en ellos, para no deshacer el ambiente que

se había creado me marché de allí y volví al lugar donde las celebraciones no tenían existencia. Llego el momento, todo estaba preparado para la gran celebración,

los invitados a la casa de mis padres llegaba uno detrás de otro, cada espacio se iba llenando de la felicidad contagiosa de todos, pero no funcionaba conmigo, solo

podía interpretar aquellos actos como una ceguera impuesta por la negación de no querer darse cuenta de que lo que estaban experimentando no era más que un

momento vacío junto a las personas equivocadas.

El temor, el odio y el miedo son la soga que nos impide ser libres.

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