

Segunda parte de la Trilogía Oro Rojo
Capitulo
V
El sol nació detrás de las colinas del reino iluminando el regreso galopante de Hugo I y de sus hombres por las calles.
Todos sus súbditos estallaron de alegría y jubilo al ver el regreso de su rey y por saber si el resultado de su marcha hacia nuevas conquistas fueron tan fructíferas e hizo que sus terrenos
aumentasen.
Hugo I llegó con sus hombres a la fortaleza, penetraron en su interior y se encaminaron hacia el gran salón a celebrar la victoria conseguida, uno tras otro, los empleados de Hugo I salieron al gran
salón con fuentes cargadas de abundante comida.
Como empleados él tenía a Francis, jefe de las personas que trabajaban en la cocina, Eloise era cocinera del rey…
Debido a los grandes cambios culturales y religiosos que sufrió Francia, también, en los alrededores
de la fortaleza había una abadía en la cual estaba capitaneada por un monje que se encargaba de cuidar las pequeñas plantaciones que él mismo cultivaba y también de transmitir creencias
religiosas a los súbditos de su señor. A la cabeza de la medicina se encontraba el doctor
Dominique, como bufón real tenían a Aarón, un chico joven, moreno y delgado, no se sabía nada de
él porque no formaba parte del servicio desde el nacimiento del reinado de Hugo I.
Desbordando felicidad, su majestad y sus soldados entraron al gran salón para celebrar lo que
había logrado comiendo y bebiendo sin control. Todo el salón estuvo lleno de soldados, saltando,
cantando a gritos, bebiendo y comiendo sin parar.
La música cantada por trovadores, no cesaba.
La celebración se prolongó hasta la mañana siguiente.