

Segunda parte de la Trilogía Oro Rojo
Capitulo IX
Confesión
Aarón regreso al castillo.
-He vuelto-Exclamo él al entrar en la cocina.
-Ahora ve a reunirte con los demás sirvientes en el gran salón-
Allí, reyes, príncipes y el rey Hugo I se encontraban durmiendo esparcidos por el suelo y por las mesas.
Cuando los invitados hubieron abandonado el castillo, los empleados empezaron a realizar las tareas de limpieza y orden.
Aarón entró al gran salón a trabajar cuando de lejos vio a Adrianne limpiando las silla y se acerco a ella.
-¡¡Por dios Aarón!! Que susto me has dado-
-Hola, buenas tardes, valla noche.-
-¿Qué te ocurre?-
-He nada, no he dormido bien, oye en todos estos años tu y yo formamos una buena amistad ¿Querrías que diésemos un paseo por las calles del reino?-
-Sí, porque no.-
Al acabar todo esto, nos retiraremos.
Al término de sus quehaceres, Adrianne y Aarón salieron del castillo y pasearon por las calles acompañados de las asombradas miradas de las personas.
-¿Porque nos están observando?-
-No lo sé, puede que les sorprenda ver a dos de los sirvientes del castillo fuera de él, no les hagas caso.-
Tras horas de paseos, llegaron a un campo lleno de diversas flores, rosas, matojos, hierbajos y arboles.
-¡¡Este lugar es muy bello!!.-
-Si-
-Me vas a decir lo que te ocurre?-
-Eh?-
-Nos conocemos hace años ¿Qué te pasa?-
-Todas las noches aparecen imágenes en mi cabeza sobre un hombre que camina por la noche lloviendo portándome a mí en sus brazos, al final del camino me
dejaba a las puertas de un castillo-
-¿Sabes quién es ese hombre?-
-Sí, es mi padre-
-¿Sabes donde esta?-
-No-
Adrianne, a pesar de que la mañana iba bien y de que creía que Aarón se había desprendido de lo que ella pensaba que le provocaba esa incomodidad, seguía
notando incomodo aAarón.
-¿Qué te ocurre? llevas con esa actitud, desde que nos vimos-Quiso saber Adrianne impaciente.
-La historia de aquel asesino, me desconcierta-Le confeso a ella.
-¿Crees que aun sigue vivo?-
-Sí. Quizás sea el prisionero ese que cometió el doble crimen.-
Ante el asombro pensamiento de Aarón, Adrianne se quedo estupefacta.
-¿Me estás diciendo que crees que aquella persona que tú dices que caminaba contigo en brazos, podría ser tu padre?¿Ese asesino?-
-Si.-
Al terminar de hablar, los dos retomaron su andar y regresaron al castillo en silencio, despidiéndose a su vez, de la tarde.
La nocturnidad se apodero del todo el reino, dejando solo el sonido de cortejo de luciérnagas y los aullidos de los lobos.