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Capitulo X

Sombras

La mañana siguiente no se acercaba a la igualdad de despertares anteriores.

Con el primer rayo de sol, todo el equipo de agentes que en ese momento se encontraban disponibles se alistaron para estar listos a la hora de cumplir con las

órdenes que esperan oír de su jefe cuando él llegase a su puesto de trabajo.

Pasados pocos minutos, el jefe Marckley hizo acto de presencia.

-¡Agentes, presten todos atención!-

-¡Si, señor!-

Todos los miembros del grupo que estaban allí, tenían los ojos algo más abiertos por lo que venían, pues el aspecto de su jefe era dejado, algo que era impropio de

él pero nadie dijo nada.

-Primero iremos a la casa del señor Alexander de la Rosa ¿Entendido?- Ordeno con seriedad.

Todos se miraban mutuamente dándose a conocer que no sabían si tomarse con veracidad las palabras de su jefe.

-¿Entendido?-Volvió a preguntar con rabia.

Ante el alzamiento de la voz, cada uno de los agentes respondió al instante.

Sin dudar todos marcharon al unísono hacia donde se les había mandado ir.

Las calles se agolparon de cientos de ojos que se quedaron quietos presenciando la marcha con cierta esperanza fruto de creer que eso se debía a que habían

hallado más pistas para cerrar por fin el caso que tanto dolor les estaba causando.

Algunas Horas mas tarde...

Pares de golpes sonaron en la puerta del hogar de Alexander de la Rosa que dan lugar a la atención de él.

Al abrir la puerta se sorprendió de la cantidad de personas que se encontraban al otro lado de la puerta.

¡Agente Marckley!¿ A que se debe tanta atención hacia mí?- Pregunto con una sonrisa a modo de recibimiento.

- Todos los pasos que estamos dando nos llevan hasta usted-

-Pase ¿Qué pasos son esos?-

El agente comenzó a decirle lo que había descubierto esas ultimas semanas.

-¿Una cabaña?-

-En su interior hemos hallado material de laboratorio-

-Parece que hay un futuro vinicultor- Insinuó Alexander aparentemente sorprendido.

Eso también hemos pensado todos pero el estado en el que se encontraban no era el mismo que tenia la cabaña, por eso hemos analizado cada objeto y como

resultado hemos obtenido rastros de manchas de vino-Respondió uno de los agentes.

Al oír la respuesta del agente, Alexander no sabía que decir-

-¿Tiene algo que decir sobre lo que acaba de escuchar?-

- No sé qué cree que he hecho, pero yo tengo mi propio laboratorio dentro de mi empresa- Respondió tajantemente Alexander a lo que él interpretaba como una

acusación indirecta del oficial hacia él.

¡Veo que aun sigues con el temblor en las manos!-

 - Si, pero cada vez el movimiento es menor- Le respondió Alexander mirándose las manos.

-Un momento ¿Cómo se ha hecho esas quemaduras?-

-Sinceramente no lo recuerdo, con todo lo que ha pasado es complicado centrarse en otras cosas-

- Señor ¿ como se ha hecho eso?- Insistió con vehemencia.

El empresario empezó a tartamudear, antes de que pudiese articular palabra para poder darle una respuesta. Golpes huecos en la puerta principal anunciaron una

nueva visita al hogar.

- Buenas noches, perdone que interrumpa su tranquilidad pero necesito hablar con usted, señor agente, no sabia que usted estuviese aquí- Se presento

Dominique al ver al agente de policía.

- Estoy aquí para comunicarle al señor de la Rosa como va avanzando la investigación que me ocupa en este momento-Le responde el policía al médico.

Dominique se quedo mirando al empresario con nerviosismo.

-¿A que se debe su presencia?-

Sin pensarlo, el médico le empezó a hablar de todo lo que descubrió. Tras haberlo escuchado, el agente le pregunto a Dominique que opinaba él sobre el estado

que presentaban las manos del empresario.

- Nunca había visto unas quemaduras de esa magnitud, no sé que puede causarlas-

La posibilidad de poder resolver definitivamente la situación se veía tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Muy a pesar de las ganas que tenían los agentes por atrapar al otro causante del doble crimen, el jefe Marckley tuvo que marcharse en silencio junto a los demás.

Casi al mismo tiempo que había cogido el picaporte de la puerta, sin previo aviso, la imagen del nuevo médico que descansaba en el pueblo, asaltó su mente

deteniendo su avance.

-¿Ocurre algo?- Pregunto Alexander desde atrás mientras lo observaba con intriga.

 

-Pensándolo mejor, nos acompañara a ver al señor Dominique-

-¿Para que? ya le dijo que no sabia que le estaba pasando a mis manos-

 

-Quizás, estando en su lugar de trabajo, pueda examinarlas con más exactitud-

 

Todos en silencio salen de la casa de De la Rosa.

 

Al poco tiempo llegaron a la casa del médico.

Ññññ...

El sonido notorio de la entrada se hizo presente.

 

Una figura embatada en blanco comenzó a asomarse al otro lado de la puerta.

 

-´´¿Quien es?´´-

-Doctor Dominique, somos la policía-

 

Rápidamente, la puerta se entreabrió aun más para que ambas partes se observasen mejor.

 

-¿Que se les ofrece nuevamente?-

 

-Esta vez le hemos traído a un paciente-

 

-´´¿Que hace aquí?¿No debería estar ocupándose del entierro?´´-

-El comisario ha insistido-

-He pensado que aquí pueda examinar mejor las heridas del señor Alexander-

-De acuerdo, siéntese aquí-

Durante escasos minutos, observó minuciosamente cada rasgo de las quemaduras.

-¿A que decía que se dedicaba?-

-Soy empresario, me dedico a la elaboración de vinos-

- Las cicatrices que presentan sus manos se debe a que han estado expuestas a fuertes sustancias-

Al terminar de responder a su pregunta, Dominique se levanto de su asiento, se acerco al agente Marckley y empezó a hablar con él.

-¿Ya sabe que fue lo que le causo esas quemaduras?-

-Solo he visto pocas cosas así, pero todas eran causadas por elementos químicos-

Dominique le comunico al agente lo mismo que le dijo a su paciente.

En ese momento, el agente giró su mirada hacia Alexander pensando que la persona que estaba buscando durante muchas semanas, estaba sentada a escasa

distancia de ellos, a pesar de tener la pista para cerrar el caso, decidió no decir nada porque no tenia ninguna causa probable para detenerlo. Al termino de la

conversación, el médico regresó al lugar donde se encontraba el empresario esperando el resultado de la exploración.

- Son las consecuencias de trabajar toda la vida-

-Ahora si no les importa debo seguir con mi trabajo-

Tras haber hecho lo que el agente le había pedido, ambos se dispusieron a salir de la consulta. Desde aquel momento, una nueva vía de investigación se abría

camino.

Cada uno de ellos se separaron siguiendo ambos, caminos diferentes. Minuto a minuto el ambiente que se había creado en aquella consulta contagiaba el exterior

llenando el cielo de nubarrones que amenazaban con aumentar el mal ambiente que había empezado anteriormente. 

(Construcción)

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