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Capítulo VII

La Clave

Al día siguiente por la mañana, se levanto nervioso por las cosas que sabía. Salió de casa para tomar el aire y a dar un paseo.

Las imágenes de las escenas que había vivido desde que empezaron las muertes se juntaron en su cabeza. Mientras paseaba, los rayos del sol impactaban en

su rostro, hasta que una sombra cubrió el sol, era la de Alexander porque había chocado de frente con él, se quedo mirándole en un intercambio de miradas con él.

La mente de Alexander fue asaltada por el recuerdo de aquella sombra oscura que había

visto la noche anterior.

-¿Qué te pasa chico?−Le pregunto con su característica y desagradable aire de superioridad.

-¿Eh? nada, adiós-

Después de ese momento incómodo ambos siguieron su camino, Alexander sin perder su brío y Gael pensativo, hasta que se detuvo y sin darse cuenta acabo

delante de la puerta del cuartel de policía.

Pasados unos minutos abrió la puerta y entro decidido a contar todo lo que él había

descubierto sobre las víctimas al jefe de policía.

Cuando apenas coloco un pie en el interior, diviso que a lo largo del pasillo se encontraba Dominique junto al jefe de policía, se dirigió hacia él y se pudo

percatar que le aducía y contaba los detalles de las autopsias anteriormente realizadas a los cadáveres. Decidió quedarse al lado de ellos a esperar a que

terminasen de hablar.

-Hola ¿Que quieres?-

-Hola, quisiera hablar con usted, tengo información sobre el caso que está investigando, que creo que le podría interesar-

 

-De acuerdo, acompáñeme a mi oficina-

Cuando ambos estuvieron a solas, le conto todo lo que sabía. Al finalizar la charla, los dos se retiraron del despacho y salieron fuera del departamento de policía,

pero él se va junto a sus agentes a la mansión de Alexander.

Al salir del departamento de policía, Gael fue sorprendido por la espalda por Alexander, lo rodeo con sus brazos sujetando su frágil cuello dificultando su

respiración, lo arrastro hacia la parte trasera del departamento de policía y lo estrangulo, dejando su cuerpo inerte oculto a la vista de todos. Al llegar tocaron la

puerta de su hogar.

-Hola agentes ¿Algún dato sobre los crímenes?-

-Si ¿Podemos pasar?-

-Claro que si, adelante, cuénteme ¿Qué datos tiene?-

-Vera, hemos hablado con el médico encargado de las autopsias y ha declarado que la señora Freshton y el señor Carlos, no han muerto por esa enfermedad y que

ninguno de los dos presentan ninguna de las características ni síntomas de la peste negra, también hemos estado hablando con el joven Gael, nos ha

proporcionado información valiosa-

-¿A si?-

 

Él adopto una actitud nerviosa y desasosegada al escuchar las palabras del policía.

-Díganos la verdad ¿ Que fue lo que ha pasado con su mujer?-

Alexander tartamudeaba sin poder articular palabra y se mantuvo callado, pestañeando repetidamente sin saber que decir. A la vez que cayó sentado anonadado

en una silla y mientras movía las manos, se tocaba el pelo con fuerza, empezó a llover y en ese momento con la rabia que sentía dio un puñetazo a la mesa que

estaba a su lado.

-¿Sabe lo que es descubrir que la persona que amas y a la que has entregado parte de tu vida, te engaña con uno de tus empleados?-

El empresario intentaba justificar sus desmanes.

-¿Qué pasó?-

Alexander empezó a contar todo lo que había pasado realmente y lo que él había hecho.

 

-Hace 3 días, antes de su muerte, yo estaba en mí negocio y mientras catalogaba mis productos, observé que Carlos estaba hablando con mi mujer. Por la

conversación que mantenían me di cuenta de que ellos mantenían una relación sentimental. Cuando termine de ver esa terrible escena y de escuchar aquellas

dolorosas palabras, regrese a mi casa lleno de rabia por lo que había sido testigo. Por la tarde llegue a mi casa y la vi leyendo una carta que alguien le había

escrito. Al terminar de leer la carta, nos sentamos a comer, le dije que la había visto leyendo una carta y le pregunte qué de quién era la carta, ella me miente y se

pone nerviosa. Luego ordene a mí sirvienta que le sirviera a ella una colación de frutas agraz, una carne de conejo y vino de mi propia empresa. Al sentarse en la

mesa, empezó a comer, y a los pocos minutos comenzó a ponerse mal y a descomponerse, luego cayó sin vida en la mesa, finalmente voy a ver al alcalde para

contarle lo que he hecho y bueno, el resto ya lo saben-

-Pero... ¿Qué pasó con el bebé?-

-Ella llego a tenerlo, pero yo se lo quite y lo abandone aun sabiendo que podría no ser hijo mío- Le responde Alexander.

Después de haberlo hecho, me marche rápidamente a ver al alcalde.

-¿Por qué va a ver al alcalde?-

-Él y yo somos amigos, juntos aunamos fuerzas para planear y llevar a cabo los asesinatos- Le confesó a los agentes.

Después de escuchar su declaración, el agente se quedo atónito.

-Señor de la Rosa, queda arrestado por el asesinato de su mujer-

-Agente, arreste a este hombre-

Al arrestarlo, los agentes salieron de su mansión y se dirigieron al cuartel de policía para empezar a planear la búsqueda del hijo de la fallecida.

Durante meses todos los agentes junto a voluntarios no dejaron de buscar al bebe en cada rincón del pueblo, pero no consiguieron ningún resultado.

Cuando ya no sabían qué hacer ni en donde buscar, llegaron a pensar que no existía ningún bebe, por ello siguieron con el caso que les ocupaba

anteriormente. Las pistas que obtenían de todo lo que escuchaban de cada uno de los habitantes, no les conducían a ningún punto concreto, eso provocaba

situaciones de frustración personal entre todos los implicados en el caso, ese estado aumentaba por el también estado de enfurecimiento y de rabia del resto de

personas que necesitaban saber si podrían hacer algo para intentar frenar todo lo que estaba ocurriendo o saber cuanto tiempo durara el estado de alerta por el

que todo el pueblo estaba atravesando.

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