

Capitulo V
El reencuentro
Los rayos del sol se elevaban lentamente atravesando los cristales de las ventanas del orfanato, rítmicas ondas de sonido iniciaban el momento por el cual, los
lugareños acostumbraban a despertarse. Segundo a segundo, recoveco a recoveco, grupos de niños se reunieron en el comedor para desayunar, metros atrás,
apareció Heinsel adormilado.
-´´Niños, presten atención´´ muchos de vosotros me habéis preguntado quien es este hombre, se llama Heinsel, ex vecino de nuestro pueblo-
-Buenos días chicos, estoy aquí porque vuestra cuidadora fue una gran amiga mía cuando yo era pequeño-
Hechas las presentaciones, todo el grupo continúo desayunando mientras él y la hermana se caminaron hacia la salida.
-Me alegro de volver a verte, han pasado muchos pero aun sigo viendo a aquel niño que pasaba tiempo conmigo-Le respondió ella con una notable sonrisa.
-A mí también me alegra volver a verte, han cambiado muchas cosas aquí-
-Realmente son pocas pero lo que lo hace, va lento, ahora que has regresado¿ Que harás?¿En donde vivirás?-Le pregunto con incertidumbre.
-Sinceramente no lo sé, estoy aquí porque en el lugar donde vivía anteriormente, recibí una llamada de una persona que conocía a mi padre, me informo de su
fallecimiento, casi al momento, también me llego una carta para que como doctor recién doctorado, me encargase de uno de los espacios habilitados para atender
a posibles pacientes, iré a la casa de mi padre-
Al terminar de responderle, ambos se despidieron con un sentido abrazo.
Horas más tarde, en dirección opuesta…
Coraline, despierta y en pijama, terminaba de desenredarse el cabello, la cortina de su ventana danzaba al son de las suaves ráfagas de viento que entraban desde
la venta, como solía hacer, con el pelo listo, abrió la llave de la bañera de modo que saliese agua templada, luego se quito el ropaje que utilizaba para dormir y se
coloco cuidadosamente debajo de la alcachofa, su piel se cristalizaba al ser tocada por la cascada de agua, el calor que emitía cada gota, daba calma a su estado
alterado por el reciente acontecimiento, su estado inmóvil se mantuvo durante una hora hasta que pudo volver a la realidad. Su estado anémico se vio debilitado,
debido a eso se acerco a la nevera de la cocina para alimentarse, lo necesitaba si pretendía salir a la calle a intentar mantener el ritmo social.
Sin detenerse se preparo para salir, al abrir la puerta, el mundo cambio, incontables pasos inundaban cada centímetro de las calles, antes de dar el primer paso
inspiro profundamente luego con lentitud espiro todo el aire que retenía en sus pulmones. Caroline giro la cabeza de lado a lado para que al moverse no
entorpeciese el trayecto a nadie, mirada y mas miradas, su incomodidad por el simple motivo de que en su interior sentía que estaba siendo juzgada por todo lo
que le rodeaba, crecía con cada rose de frías brisas de aire, automáticamente su cerebro la obligo a intentar evadirse de lo que estaba pasando a su alrededor,
minuto a minuto se iba alejando del espacio que conocía y el cual utilizaba como escudo de posibles ataques al estado que la tenia apresada.
Eran muchos los ojos que inundaban las calles, intercambiando conversaciones con las palabras de aquellas personas que se cruzaban entre sí, sin previo aviso una
melodía ondeante no cesaba en su memoria, aun así la hacía sentir calmada, el paisaje cambiaba en silencio dejando hablar al follaje de los
alrededores, Caroline deseaba fundirse en él para alejarse de todo lo que le estaba haciendo daño, gotas de lagrimas comenzaban a emerger en sus retinas, la
blancura de las nubes se tornaron grises, dio media vuelta para regresar sobre sus pasos hacia el calor que proporcionaba su manta aterciopelada.
Ella sabía que eran muchos los motivos que tenia para no rendirse en la búsqueda de la felicidad que creía ser merecedora y también era consciente de que parte
de poder lograrlo no dependía de ella sino de aquella otra persona que quería tener al lado suyo.
Totalmente empapada llego a su casa, antes de pisar el parquet localizo la banqueta que estaba situada al lado opuesto de la entrada, acto seguido se flexiono de
modo que pudiese sentarse con suma atención de que la cantidad de agua que cada prenda de su ropa hubo absorbido antes de resguardarse en su casa. Una tras
otras, se quito parte de la ropa que se había mojado para luego poder cambiarse de ropa, estando cómoda, pequeñas gotas de lagrimas amenazaban a su piel tersa
con la pretensión de querer descender sobre ella pero ante esa posibilidad, Coraline inspiro profundamente llenando sus pulmones y exhalo con suavidad
liberándolos, así pudo controlar esa emoción que tanto teme volver a sentir.
El tiempo se detuvo, todo el espacio se quedo sin voz, aunque consciente, no podía moverse por mucho esfuerzo que intentase hacer, su mente no entendía
porque le estaba pasando, lo único que se le ocurría es que la acumulación de diversas emociones le estaba provocando resultados negativos en su cuerpo,
limitándola tan solo a respirar en silencio, la desesperación por querer destruir el momento se le antojaba eterna, no había nada que ella pudiese hacer, la energía
de su interior comenzaba a menguar, sus ojos parpadeaban cada vez con menos velocidad, las manos empezaban a temblar, mas tarde, como consecuencia del
aumento de la tormenta, la puerta principal se abrió a gran velocidad impactando en la pared cuya actividad causo el desorden de todos los objetos que las ráfagas
de viento se encontraban a su paso.
Lentamente su musculatura recobraba el movimiento permitiéndole pensar con claridad el cómo solucionar el desastre que en el que se encontraba el salón, para
no dejar que la situación pudiese empeorar, dedico gran parte de las horas a ordenar cada espacio, con tanto trabajo Coraline acabo notablemente agotada, debido
a eso cuando termino de hacerlo, se dirigió hacia las escaleras que la dirigirían hasta su habitación, una vez en su interior, se metió al cuarto de baño para despojarse de toda la ropa que se había estropeado mediante las tareas de limpieza. En su rostro se notaba el desgaste de energía, con el ropaje en el suelo, cogió
el mono mando para accionarlo en dirección al agua caliente, cascada abundante descendía a velocidad media llenando la bañera, con cuidado se introdujo en el
interior, columnas de vapor ocupaban todo a su alrededor reduciendo la visibilidad, poco a poco se agacho para quedarse sentada, pequeñas olas chocaban con su
acalorada piel, solo alcanzaba oír el susurro del agua, ya nada existía, solo ella y el tacto del agua, la única compañía que necesitaba en ese
momento era la de ella misma, todos sus problemas dejaron de existir.
Su mirada se quedo fija en el horizonte, el único índice de sonido lo transmitía diminutos movimientos del agua insonoros ante la mezcla con mas sonidos, paso
horas en ese estado, la piel se le había quedado arrugada, cuando pudo moverse se incorporo dejando caer toda el agua que su cuerpo había acumulado
dejando parte de ella esparcido por el suelo del baño, sin asegurarse primero de donde pisaba, saco un pie de la bañera, la poso en la alfombrilla situada cerca de
ella luego hizo lo mismo con la otra, una vez de pie cogió una toalla pequeña que tenia colgada en la barra que sujetaba la cortina de la ducha para
secarse el cabello.
Una vez haberse arreglado para dormir, antes de entrar en su habitación, hizo una inspección rápida pero exhaustiva a toda su casa para asegurarse de que todo
estaba como lo había dejado. Al terminar de hacerlo se dispuso a ir a su habitación, cuando entro aparto el edredón de la cama dejándolo a la altura de la mitad del
colchón, junto a un pequeño suspiro acomodo la almohada en la posición adecuada para posar su cabeza y así poder sumirse en un largo y agradable sueño.