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Capítulo III

Claridad

Durante semanas, el ser realizaba su acción cómodamente, cuando ya llevaba más de 4 meses desplazándose desde su lugar de alimentación hasta su hogar, sin

previo aviso, la imagen del su primera presa, se proyectó dónde estaba el, la bestia sacudió su cabeza desesperadamente con la esperanza de que lo que estaba

viendo, fuese solo el resultado de la sobre alimentación que estaba teniendo, pero la imagen no solo no desaparecía, sino que además de que ya no le

proporcionaba lo que quería, su única imagen se había unido a otras muy diferentes, las uniones producidas no desaparecieron, pero cuando parecía que

empezaban a disminuir, las figuras comenzaron a tener formas específicas, al verlas con claridad, el ser cambio drásticamente de carácter. Las figuras habían

tomado gestos y tamaños cada vez más claras pareciéndose a los que antaño eran parte de su vida, logrando así, que la bestia se encolerizara, segundos después

comenzó a correr por el bosque sin pensar en donde ir ni con la intención de frenarse, teniendo solo la compañía de la blanca luna, kilómetros más tarde, se frenó

en seco, algo lo detuvo.

Una casa se había hecho visible, una sombra con forma de cabaña había llamado su atención, no había luz, tan solo unas macetas adornando las ventanas  con las

cortinas desplegadas, lo que más le extrañaba era el dulce olor que desprendía la densa humareda que salía de la chimenea situada en un extremo del techo de

aquella cabaña, no pronunciaba ni una sola palabra ni articulaba ningún solo gesto, solo se escuchaba su propia respiración acelerada, hizo ademán de marcharse

pero al darse la vuelta, escuchó el chirrido de la puerta abriéndose, de su interior salió Elaine, una de las mujeres que habitaba en el pueblo, la criatura empezó a

dar sus primeros pasos para introducirse en el bosque apartando las hojas de los arbustos que se encontraban a su alrededor al hacerlo, las orejas de la joven

captaron el ruido que provenía del bosque, sin demora la vestía se volvió y se dispuso a regresar a su hogar, pero no iba a hacerlo, en cambio rodeo la cabaña

apartándose de los ventanales principales para que quien habitaba esa cabaña, no supiese que estuviese allí solo, a los pocos minutos después de estar

observándola, las hojas de uno de los arboles cercanos se ondea produciendo un sonido que llamo la atención de Elaine, al oírlo desde el interior se sobresaltó,

por ello, se giró sin pensarlo con el pensamiento aun de que sus vecinos más pequeños pero no había nadie fuera, frustrada, Elaine decidió Salir de su hogar para

seguir el rastro del sonido que había oído anteriormente, llevase donde la llevase.

A medida que se iba adentrando cada vez más en el interior, las abundantes ramas y los montículos de hojarasca desparramadas por el suelo rocoso borraban las

pequeñas huellas que sin darse cuenta dejaba marcadas. Poco a poco, el paisaje iba cambiando incitando en él, la pesadumbre y nerviosismo.

El cielo empezó a aclararse nuevamente pero eso no la tranquilizaba, por ello decidió volverse y regresar a su cabaña quedándose con la duda que le había llevado

a hacer ese largo recorrido. A pesar de haber hecho caso omiso, su mente  inquieta, no conseguía olvidarse del momento vivido, desde que salió de allí, solo podía

pensar en un recuerdo de su niñez, en el momento en el que jugaba con uno de sus amigos feliz, sin preocuparse de nada ni de nadie, pero esa no su única

diversión, como era costumbre entre los habitantes más jóvenes, se hacían pequeños grupos para ir en contra de otros, a esos otros, cada grupo los consideraban

raros e incompatibles para formar parte de aquellos grupos.

Su estado emocional cambio, no sabía que pensar, no entendía porque su mente le devolvió aquel recuerdo. A pesar de ello, siguió intentando regresar a su

estado normal, ayudándose de una botella de whisky, con la botella aún en la mano, se dirigió hacia su sofá para dejar de tambalearse por la cantidad de alcohol

que había digerido, se tumbó en los cojines que estaban debidamente colocados por todo el sofá.

Horas más tarde consiguió dormirse, la puerta principal inició su crujir rítmico cada vez mas fuerte y rápido resonando en todo su hogar, Elaine dio un respingo

sacándola de su placido sueño, con el rostro cubierto por su cabello desaliñado y alborotado, se reincorporó hasta quedarse sentada sin mover ningún músculo. En

ese corto instante, la respiración pasó a ser jadeante desembocando en mareos y jaquecas, a duras penas Elaine se encaminó hacia la puerta para abrirla y

permitirle la entrada a quien estuviese dando esos golpes.

Al hacerlo, se sorprendió de no ver a nadie al otro lado de la puerta, antes de cerrarla, decidió salir al exterior porque creía que la causa de que ella oyese esos

golpes, eran los mismos niños traviesos que la molestaron momentos antes y que se dedicaban a hacer trastadas a todos los vecinos, dio algunos pasos alrededor

de la casa porque quería atraparlos pero no logró cogerlos, solo encontró sus huellas marcadas en el suelo. Al no poder ponerle solución al problema, dio media

vuelta y regresó al interior.

Aún con el cansancio en el cuerpo a pesar del anterior descanso que había tenido, cogió del alféizar de una de sus ventanas el albornoz que había dejado

secándose después de haberlo lavado a mano en la pila, con calma se dirigió a las escaleras que la dirigían hasta su cuarto de baño, con cierta prisa subió hasta lo

más alto escalón a escalón, ya en el segundo piso entró al baño para llenar de agua la bañera hasta que quedase al nivel cercano al borde, como acostumbraba a

hacer, encendió 4 velas aromáticas y las colocó en cada esquina de la bañera, estando tumbada dentro, dejó flotando su cuerpo captando solo el sonido hueco del

agua, transcurrieron muchas horas desde que se había sumergido, la luminosidad lunar aumentaba con notoriedad atravesando el cristal de la ventana situada a la

izquierda superior de una de las paredes del baño e impactando finalmente en el agua y en ella resaltando su belleza indiscutible.

Cuando hubo terminado de bañarse, cogió otro albornoz que tenía guardado en el mismo armario que había utilizado para guardar el albornoz que había lavado

con anterioridad y que estaba situado debajo del fregadero para ponérselo, ya puesto, se dirigió a la planta baja para su hora de lectura nocturna, 04:00 de la

madrugada, Elaine durmió en paz sin interrupciones, hasta que sus manos comenzaron a temblar sin sentido cada vez con más velocidad, segundos después

emitió gemidos y su piel expulsaba sudor en abundancia, aunque desde el exterior parecía estar teniendo una pesadilla sin importancia, en el interior de su

pesadilla no era así. Coraline se encontraba en un mundo oscuro, sin vida ni ruidos conocidos, no sabía ni a dónde ir, su pulso arterial comenzaba a dispararse

poniéndole la piel cada vez más transparente, eso no la desconcentra en su meta de hallar la manera de salir de aquel lugar que solo le transmitía dolor y ansiedad

y el desconcierto al no saber que era lo que la había llevado a estar allí....

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